Tristemente en mi soñar






Lloré, lloré tristemente en mi soñar.
Me despedí con todas amistades fecundas.
Mis pecados me hacían pagar,
las rosas marchitas en el palmar.

Lloré, lloré lágrimas con arpa de sangre.
A los queridos, les besé la mano de paz,
Momento tormentosos; más negros los
recuerdos que despeja el arroyo
de mi selva primordial.

Lloré, lloré mas el alba me salvó de me ocaso
carmesí.  El sentimiento negro de la noche
eliminó cualquier abrigo blanco hecho a
mano por ejércitos de querubines;
mi negro e indiferente sombrío
aniquiló al ejército celestial
sin tener compasión.