Montar a caballo
Montar a caballo,
quiero montar a caballo
para hablar con el arroyo y el encino,
saludar y comer con la pantera negra,
regresar a los tiempos donde
corría para cazar los limones
y darle carrera al “Chiquillo,” el
más valiente de
los alazanes.
Montar a caballo,
en el sendero hacia el verdugo,
que lo veo más y más cerca a través
de las horas incompasivas y salvajes.
Tiene la mosca negra a su lado
que le va susurrando la canción precisa.
Bajo el sombrero y con los ojos
bien fijos sigo hacia el final
a todo volumen.