Me fui a enterrar
en el monte
Me fui a navegar por el mundo.
En cada lado me platicó la Esperanza.
Me agitó dejando golpeado mi confianza.
Hoy, sólo en el cerrar de ojos, veo fecundo.
Conocí un señor de años vividos
con su sabiduría me hizo analizar
pero desde ahí, sólo ha quedado el agonizar,
y para balancear, me dedico a lindos cultivos.
Conocí a una mujer traicionera.
Me enseñó un paisaje pasajero.
Dios, déjeme disfrutar más sus mensajeros.
Hoy sólo las memorias, no realizadas, quedan.
Me fui a enterrar en el monte,
ya había demorado demasiado mi estancia.
Parece ayer que sonreía en mi infancia.
Hoy, el destino me asigna a volar
entre otros horizontes.