La noche fue cobija




Los ángeles celestiales cuidaron
nuestra cama, dejando que el amor bendijera el tiempo que se
fue quedando inmóvil.

La noche fue cobija que tocó
un bello bolero al tono
De esos dos corazones.

Me acerqué, se acercó.
La miré como se miran dos aves intensamente enamorados por la primavera.  Y cuando al fin logran
Caer en la misma rama, no pueden contener su afán.

Levanté un ala y no hubo necesidad
Del ruido de la voz.  Ella arrimó su cuerpo
Debajo del mío y nos convertimos en
Imanes profundos.

Le di un beso eterno, y le susurré mi alma.
Después nos consumimos.  Nuestras almas
Fueron una sola que se edificó hasta
la infinito.  Fuera de nuestra ventana,
la luna y el sol
Se enlazaban.