Esperando La Huesuda
Por la aurora, me encontré a un mexicano
anciano sentado en una banca donde se
esperan los camiones. Me senté y di
los buenos días.
Me preguntó poco después,
“¿Cuál camión espera joven?”
Le contesté, “El que va pa’ la zona hotelera,
y usted ¿cuál espera?” “No espero camión,
espero a mi prometida,” me aseguró.
Le contesté, “Qué suave que a su edad,
tiene su pretendiente.” Me aclaró,
“Joven, me dieron un mes más pa’ vivir,
pero un mes es demasiado para esperar,”
me dijo con ojos húmedos y rostro
mirando al suelo. No tuve respuesta al enterarme de la prometida que él esperaba.
Llegó mi camión y me fui.
Cuando pasé de regreso por la tarde lluviosa,
miré fuera de mi ventanilla borrosa hacia
el lugar donde me encontré al anciano. Pa’
mi sorpresa, todavía estaba sentado a solas.