Batalla contra la eternidad


Me hospedé en Caleta
por una semana. De pronto,
me tocó atrincherarme en guerra contra la eternidad; oí sus ráfagas incansables combatir contra mis amores. Ellas fueron héroes
en esta lucha; la compasión vino también; cualquier ayuda fue bienvenida.

Ahí me encontré,
con voz atenta, mi corazón
dirigiendo el contraataque.
Mi alma siempre se refugia y
se acuerda de haberse bañado en
La Laguna de Coyuca y en
el Revolcadero; esas fotos
me dan fuerza para seguir
contra el enemigo.