Aire mejicano
 
 
 
 
 
 
Mi alma y pulmones piden, por
las noches, aire y escenas mejicanas.
Mi alma sueña con estar caminando
por San Juan de Dios o comiendo ceviche
en las playas de Manzanillo.
 
¿Será que como los humanos
que regresan a ser niños
que el mejicano
retorna a la geografía
de su origen?
 
Cada célula de mi ser brota
con llantos por su distancia de las calles
de Zamora.  Nervo suena las campanas
del seminario para darnos
el pan de cada día.
 
En mi sueño irreal,
quiero mandar serenata
a esa muchacha, criatura de Zeus,
quien me acompaña y me
ama sobre las aguas de Camécuaro.